En Torre Fuerte no vendemos nada: ni cursos, ni libros, ni membresías, ni publicidad. Todo lo que compartimos es gratuito. Quien quiera sostener esta obra, puede hacerlo con libertad. Quien no pueda, recibe igual.
Jesús dijo a sus discípulos: 'De gracia recibisteis, dad de gracia.' Esa es nuestra regla. La luz del Dios Único no se vende, se comparte. Nadie debería quedar fuera del mensaje por no poder pagar.
Pero mantener las plataformas, traducir materiales, producir contenidos, y acompañar personas tiene costos. Quienes desean sostener esta obra con sus recursos lo hacen con total libertad, sin presiones, sin manipulación, sin culpa. Y quienes no pueden, siguen recibiendo con el mismo cariño.
«Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.» — 2 Corintios 9:7
Cada aporte, por pequeño que sea, se convierte en algo concreto. No se pierde en gastos administrativos, ni en lujos, ni en sueldos inflados. Se convierte en enseñanzas traducidas, comunidades acompañadas, y personas que conocen al Dios Único.
Cada aporte ayuda a traducir enseñanzas a más idiomas, para que más personas escuchen el mensaje en su lengua materna.
Los servidores, las transmisiones en vivo, las herramientas de comunidad, todo eso tiene un costo que se sostiene entre todos.
Producir videos, audios, materiales escritos y guías de estudio requiere tiempo y recursos técnicos que se sostienen entre todos.
Las personas que acompañan, aconsejan, forman y guían lo hacen de manera voluntaria, pero necesitan recursos básicos para servir bien.
Sabemos que muchas personas han sido lastimadas por organizaciones religiosas que usan el dinero de manera opaca, o que presionan a los fieles con culpa y miedo. En Torre Fuerte queremos ser diferentes.
Solicitar informe de transparenciaNo todos sostienen de la misma manera. Algunos dan dinero, otros dan tiempo, otros dan sus habilidades, otros dan su oración. Todas las formas son valiosas.
Puedes aportar de manera puntual o recurrente, según lo que hayas decidido en tu corazón. Cada aporte, por pequeño que sea, hace una diferencia real.
Dar ahoraSi tienes habilidades —traducción, diseño, programación, música, enseñanza, organización— puedes ofrecerlas como voluntario. Cada talento suma.
Ofrecer mis talentosLa oración es el sostén invisible pero más importante. Orar por esta obra, por quienes sirven, y por quienes aún no han conocido la Luz, es un aporte invaluable.
Unirme a la oraciónNo hay monto mínimo, no hay monto máximo, no hay porcentaje requerido. Cada persona decide en su corazón cuánto dar, y lo hace con libertad. El Dios Único ama al dador alegre, no al dador presionado.
Puedes elegir el destino de tu aporte: sostenimiento general de la obra, traducción de materiales, producción de contenidos, o acompañamiento de personas. Si no tienes preferencia, se distribuirá según la necesidad más urgente.
Cada aporte que recibimos lo tratamos como un acto sagrado de confianza. No lo tomamos a la ligera. No lo usamos para fines que no sean extender la Luz del Dios Único al mundo entero. Y si en algún momento fallamos en esto, queremos que nos lo digas, para poder corregir.
«El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel.» — Lucas 16:10
No. Nunca. Dar es completamente voluntario. Nadie está obligado a dar, y nadie es menos parte de la comunidad por no dar. Los recursos que ofrecemos son gratuitos para todos, sin excepción.
No. El Dios Único no es un distribuidor automático de bendiciones que se activa con dinero. No creemos en la 'prosperidad' como transacción. Creemos en la generosidad como fruto de un corazón agradecido, no como medio para obtener favores.
Sí. Puedes solicitar el informe de transparencia anual donde se detallan los ingresos y gastos. También puedes elegir el destino específico de tu aporte (traducción, producción, acompañamiento, sostenimiento general).
Aceptamos transferencias bancarias, tarjetas de crédito/débito, plataformas de pago internacionales, y criptomonedas. Al solicitar información recibirás todas las opciones disponibles según tu país.
Puedes sostener la obra con tu tiempo, tus talentos o tu oración. Y si no tienes nada de eso para ofrecer ahora mismo, también está bien. Recibe con libertad lo que compartimos, y cuando puedas, da. No antes.
Si algo de lo que compartimos ha bendecido tu vida, y si tienes la posibilidad de sostenerlo, tu aporte hará posible que más personas conozcan al Dios Único. Si no puedes aportar ahora, sigue recibiendo con libertad —y quizás en el futuro puedas sostener a otros.